CUANDO EL FIN DA PIE A UN NUEVO COMIENZO #FUERZAMEXICO ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR?

septiembre 27, 2017


Me siento frente a la computadora y no sé por donde empezar; mucho menos tenía la idea del cómo es que regresaría “a la normalidad” en mi blog… Pero aquí estoy y quizá comience con una reflexión de lo que viví el pasado 19 de septiembre… 
El miércoles transcurría con algo así… Era apenas la una de la tarde, cuando lejos de mi costumbre me acosté en mi cama para actualizar mis redes y compartirles mi última publicación, aunque lo que de verdad tendría que haber hecho esa tarde era asistir a un evento en la Colonia Roma, pero por suerte no organicé bien mi tiempo y no pude asistir. No saben lo afortunada que me sentí de no haberme encontrado en el momento del temblor en esa zona, ya que minutos más tarde estaría en gran parte, destrozada. Mi día apenas comenzaba, había regresado de nadar, me había preparado el desayuno y le di de comer a mis perros, era hora de comenzar a trabajar, pero fue cuando de pronto a la 1:14 algo no se sintió bien, mi cama crujió de una manera horrible y mi lámpara del techo se escuchó como si quisiera zafarse, me levanté muy asustada y rápidamente tomé a mi perrita (los demás estaban en el jardín), junto con mi papá bajamos las escaleras lo más rápido que pudimos porque en esos segundos el movimiento del temblor cambió y sacudió toda la tierra de forma espantosa. Afortunadamente, todos en mi familia logramos salir de casa rápidamente y ésta, no sufrió ningún daño. El suelo seguía moviéndose, todo alrededor parecía caer y su fin se veía muy lejano. Cuando el terremoto por fin paró, de pronto todo pareció ser “normal” (al menos, en mi barrio), la electricidad se fue por un par de horas en casa, así que las noticias de los estragos del temblor nos llegaron horas después. En mi mente y en la mayoría de mis vecinos nos invadía la incertidumbre y todos nos hacíamos las mismas preguntas: "¿Qué habría pasado en toda la ciudad?" "¿Serían los daños iguales a los del terremoto de 1985?" "¿Qué estaba pasando realmente?" Así que cuando por fin logré tener noticias de mi familia y de mi novio, quien logró afortunadamente comunicarse conmigo minutos después del sismo diciéndome que estaba bien, pero que había visto cómo se desplomaba un edificio frente a sus ojos, de verdad no saben el alivió que sentí, porque exactamente a las 2 horas lo estaría viendo en todos los noticieros y redes sociales en uno de los primeros vídeos que circularon del momento justo en que se desplomó un edificio. Fue en ese momento que nos dimos cuenta del daño y el caos que estaba por llegar. El terremoto tuvo pie el mismo día que hace 32 años, irónicamente, toda la ciudad a las 11 de la mañana realizó un simulacro o escucho la alerta sísmica a la ligera (incluyéndome). Nadie esperaba que en menos de dos horas, todo nuestro destino cambiaría nuevamente por ese mismo acontecimiento. Afortunadamente, los daños fueron menos que en el 85, pero de igual forma cientos de personas perdieron su hogar o a su familia y niños y jóvenes perdieron la vida.  Los últimos días han estado llenos de una mezcla de sentimientos que te hacen pensar desde tu cometido en este planeta y lo afortunados que somos del poder comenzar un nuevo día, de lo impresionante que es ver cómo un país puede unirse tanto que lo que pensábamos imposible de pronto pudo verse posible y lo increíble que es ver romper estigmas de un gobierno que poco le da al pueblo, quizá una esperanza, no lo sé, pero de algo sí estoy segura y vuelvo a repetirlo. México está lleno de gente buena y luchona hasta el final. Estoy orgullosa de mi gente, de los héroes sin nombre que arriesgaron su propia vida por sacar a gente de los escombros, de personas que daban ayuda aunque esto significara sacrificar sus propias necesidades y por supuesto, de perritos rescatistas que fueron un símbolo de esperanza. ¿Fue casualidad que el terremoto se repitiera el mismo día, el mismo mes, mes en el que México celebra su independencia y la lucha del pueblo por una soberanía, casualidad que ese mismo pueblo se llenara de solidaridad y que dejara atrás sus diferencias, clases e ideologías? No estoy segura, pero de lo que sí estoy completamente convencida es que mi país ha estado con una venda en los ojos por mucho tiempo y ha permitiendo que otros tomen sus decisiones, es quizá este momento de ver el potencial tan enorme que cada uno poseemos para cambiar el camino de nuestra nación, levantarnos más fuertes y que de los escombros renazca este país tan maravilloso.

Espero con todo el corazón que mis lectoras de México y sus familiares estén con bien, sigamos apoyando de la manera que sea a nuestro país con donaciones en especie o económicas y de igual manera, espero que mis lectores fuera de México se unan a esta causa para poder levantar viviendas en los estados más afectados de México.

A continuación, les comparto sólo algunas formas del cómo podemos hacer donaciones desde la comodidad de nuestro hogar y si vives fuera del país y quieres ayudarnos, puedes hacerlo muy fácil. Cualquier donativo, de la cantidad que sea puede hacer un cambio. Mil gracias por leer esto y ¡hasta la próxima!


Besos con mucho cariño,

Attalia



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